miércoles 22 de diciembre de 2010

¿Navidad?... ¡y un jamón!


Llega la Navidad y con ella la hora de hacer 'regalos' a los clientes más 'importantes'. Es en ese momento cuando uno se acuerda de quién le ha hecho pasar el año mejor (financieramente hablando está claro).

La mayoría de las empresas se limitan a comprar lotes navideños, botellas de vino, y algunos (los más espléndidos) el vulgar jamón digno de las Navidades.

Por supuesto estos regalos son bien acogidos por el que los recibe, pero, ¿causan pregnancia en el receptor? Hombre, no voy a negar que un jamón, incluso la botella de vino más barata siempre es bien recibida de un proveedor agradecido. Sin embargo ¿no sería mejor aplicar algo de creatividad en ello?

Una amiga periodista que escribe en un diario de relevancia en la sección de economía me tenía al día de los presentes que iba recibiendo a lo largo de la semana (los empresarios agradecen ser mencionados en estos medios).
 —...el jamón se lo daré a mis padres...— decía. —La botella Gran Reserva del 2003 la llevaré a una cena— Con mucha gratitud los 'regalos' se consumen, y con ello su recuerdo.

Es importante conocer bien al destinatario del 'regalo navideño' ya que más que un regalo ese objeto es un elemento de Marketing. Debe cumplir todos sus objetivos, entre otros el recuerdo y con ello la fidelidad. Es importante pues que ese elemento pueda perdurar no solo en el recuerdo.

Ser creativo, original es indispensable para causar pregnancia. A veces un regalo muy creativo pero sin valor intrínseco es mejor que uno de gran coste pero insensible...

A todo eso, si alguien quiere enviarme un jamón lo recordaré durante mucho tiempo ;-)